¿Qué tienen en común el LSD, la viagra y los rayos X? ¡LA SERENDIPIA, es decir, el descubrimiento accidental de cosas no buscadas! Este fortuito fenómeno ha sido el responsable de algunos de los mayores hallazgos de la historia, y en nuestro humilde blog nos centraremos en aquellos más relevantes o curiosos en el ámbito científico.
Uno de los libros favoritos del escritor inglés Horace Walpole era Los tres príncipes de Serendip. Esta obra era un compendio de cuentos en cuyas páginas los personajes conseguían resolver sus problemas gracias a la suerte. Inspirándose en esta obra, Walpole acuñó el término “serendipia” –en la correspondencia que compartía con un amigo–; a partir de este punto, recurrió a esta nueva palabra para referirse a sus descubrimientos.
El primer caso conocido de serendipia se remonta al siglo III a.c, siendo Arquímedes su protagonista. Este vivía en Siracusa donde gobernaba el rey Hierón II, que según la leyenda, mandó a un orfebre realizarle una corona de oro y plata. Sin embargo una vez que cumplió su tarea y le entregó la corona al monarca, Hierón sospechó que pesaba menos que el oro que le había dado para el trabajo, por lo que el orfebre le había estafado. Arquímedes fue el encargado de averiguar un método para comprobarlo. El matemático pensaba en el problema mientras se bañaba, cuando se dio cuenta de la solución…¡EUREKA! Exclamó mientras corría en paños menores por las calles de Siracusa, y es que resultaba que el peso de un objeto era igual al peso del agua desalojada por este.
Sin embargo este sería un caso de pseudoserendipia, ya que Arquímedes trabajaba en ello y llegó a la solución por azar. Y efectivamente, como pensabas, el orfebre había intentado estafar al rey.

Pero no todo el trabajo reside en la casualidad. Para descubrir algo accidentalmente se requiere una mente ágil e ingeniosa, que sea capaz de ver lo invisible en lugar de limitarse a tirar a la basura los resultados no esperados de un experimento. Por ello, el hecho de descubrir algo sin querer no quita mérito al descubridor. Como dijo el célebre Pasteur: “En los campos de la observación, el azar favorece sólo a la mente preparada”. El científico tiene que tener curiosidad por descubrir el mundo que lo rodea y ser capaz de usar las casualidades en su propio beneficio.
Ahora hablemos un poco de nosotros. Somos un pequeño grupo de estudiantes de bioquímica con ganas de difundir la ciencia. Hemos iniciado este blog con la intención de acercar diferentes hallazgos científicos a cualquiera que sea curioso. ¡Aquí tienen cabida desde premios Nobel en medicina hasta estudiantes de instituto!. Vale cualquiera que quiera saber cómo se han producido algunos de los descubrimientos más importantes de la ciencia. Buscamos además sorprender y entretener con pequeñas historias de estos distintos hechos, que muchas veces han conllevado invenciones tan importantes como la quimioterapia o la penicilina.
Esperamos que, aparte de leer nuestras entradas, vosotros también aportéis datos interesantes a través de los comentarios del blog, así como preguntar sobre cualquier duda que tengáis acerca de los temas que vamos a tratar. Queremos comunicarnos con vosotros y saber qué opináis. No os limiteis a leer. No seais vergonzosos… ¡queremos escucharos! Vuestra opinión es muy importante.
Muy interesante el tema de los descubrimientos por casualidad, estoy deseando leer el siguiente.
ResponderEliminarPero como mencionáis en vuestra publicación no todo el trabajo reside en la casualidad. Para descubrir algo accidentalmente se requiere una mente ágil e ingeniosa,y mucho esfuerzo, trabajo y dedicación,
Buen trabajo, chicos